lunes, 12 de octubre de 2009

Los saberes de mis estudiantes

Como parte de las actividades del M2S2 de la especialización en competencias docentes, lleve a cabo un sondeo con un grupo del plantel donde trabajo, (como recordaran yo no tengo clases frente a grupo) esto con la finalidad de conocer lo que ellos saben hacer en internet y con los resultados diseñar una estrategia para fomentar el trabajo colaborativo y aprovechar sus saberes dentro del aula.
Realicé una encuesta a 50 estudiantes, donde plasmaban que usos le daban a internet y si tienen acceso a este. Los resultados no me sorprendieron pues aunque en el plantel donde trabajo hay jóvenes de todos los estratos socioeconómicos, son una generación que no concibe la vida sin medios de comunicación, 48 estudiantes cuentan con alguna página de redes sociales como facebook y myspace. El uso que le dan a internet es como espacio de comunicación, es decir, un espacio de acción individual y colectiva, donde buscan, crean, producen, comparten y colaboran, solo 2 personas del grupo no cuentan con acceso a internet (solo en el plantel) razón por la cual no tienen una pagina de espacio social.
Los que los estudiantes saben hacer en internet es bajar y subir fotografías, bajar música, crear paginas de redes sociales, manejar código HTML, buscar información con diferentes buscadores, el que mas utilizan es google, chatear por cuentas de Hotmail, algunos de ellos saben crear blogs.
A sabiendas de lo anterior y para aprovechar estos saberes en el aula he diseñado una estrategia que involucre a mis alumnos con las TICs y que permita desarrollar actividades dinámicas que fomenten el aprendizaje significativo en ellos. Esta estrategia está pensada en las materias que imparto: Taller de lectura y redacción y Literatura. Consiste en elaborar y diseñar un blog enfocado a desarrollar habilidades lectoras críticas. Yo estableceré todo el contenido teórico de esta página, posteriormente, estableceré quiénes conocen y/o dominan el código HTML; una vez ubicados se encargarán de adornar la página y entonces empezaremos a invitar al resto de los alumnos a comentar, sugerir y trabajar con la información que ahí se presente. Los resultados serán medibles en la medida en que se proyecten los comentarios y/o ejercicios establecidos. El grupo de estudiantes que dominen la red se encargarán después, de ensenar al resto cómo elaborar y adornar un blog. Esto se realizará en el tiempo destinado a clases.
A sabiendas de lo anterior y para aprovechar estos saberes en el aula he diseñado una estrategia que involucre a los alumnos con las TICs y que permita desarrollar actividades dinámicas que fomenten el aprendizaje significativo en ellos. Esta estrategia esta pensada para un grupo de primeros auxilios que esta formado en el plantel, a ellos les imparto pequeños cursos de primeros auxilios. Consiste en diseñar un blog donde informemos a la comunidad estudiantil sobre los básicos de salud, hacer publicaciones de primeros auxilios, de las actividades que se vallan a realizar como conferencias, talleres etc. Esta actividad se llevara a cabo en el plantel donde contamos con red inalámbrica (aunque a veces falla) una vez diseñado el blog se invitara al resto de la comunidad para que escriban sus comentarios, dudas, temas de interés etc.
Se que estas actividades generan en los estudiantes mayor motivación, pues se sienten emocionados al saber que lo que hacen en casa a manera de entretenimiento, le pueden sacar un provecho académico y fomentamos el trabajo colaborativo.

sábado, 10 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Yo estudié medicina general en la UABC en Tijuana, inicié en la docencia en Enero del año 2001, cuando una amiga me invita a trabajar en una escuela secundaria a dar clases de química orgánica porque la maestra titular se había enfermado y necesitaba una suplente. Un viernes me hace la propuesta y para el siguiente lunes ya estaba frente a grupo, no lo dudé ni un minuto, me animó a decir que sí, cuando recordé que en mi año de servicio social una de las actividades a realizar era dar pláticas de medicina preventiva a la comunidad y para estos fines usábamos las escuelas, desde el nivel preescolar hasta secundaria dirigidas a estudiantes y a padres de familia, era muy divertido preparar el material de apoyo para niños preescolares y muy gratificante observar los logros de la comunidad.

Ese fin de semana me la pasé leyendo e investigando sobre el tema. Debo admitir que me moría de miedo, me encontraba en otro contexto y sólo eran tres horas a la semana, así que tenía el tiempo suficiente para preparar las clases, material de apoyo y didáctico, que hasta lotería con símbolos químicos hice. Terminé el ciclo escolar y el próximo me ofrecieron dar clases de biología; aquí me sentía como pez en el agua porque dominaba más los temas, eso de la química la verdad no es lo mío.

Así paso el tiempo; entré la docencia y mi trabajo como médico general, en esta escuela asistí a varios cursos porque la mayoría de la planta de docentes no teníamos formación pedagógica y trataban de completar esa parte indispensable para cualquier docente, me di cuenta que me llenaba eso de ser “profesora” muchas personas me criticaban y cuestionaban sobre todo colegas y familiares, ya saben las típicas preguntas ¿Qué haces de maestra soportando adolescentes? ¿Tanto que estudiaste para esto?, etc.
En realidad sus comentarios no me lastimaban, pienso que ser profesor es una gran tarea, por lo cual, la espinita de prepararme para hacer mejor mi trabajo siempre se mantuvo en mí.

Ingresar a la educación media superior me permite trabajar con el universo de jóvenes en el plantel y contribuir en su educación. Recordando la definición de educación de Santo Tomas “Educar es elevar y promover a la prole al estado perfecto del hombre en cuanto a hombre”, tarea por derecho natural otorgada a los padres pero que le corresponde al maestro también, ¡que gran compromiso!

Los motivos de satisfacción que tengo son poder combinar mis dos pasiones: la salud y la educación, al ver las sonrisas de los jóvenes sanos, sus cambios positivos de actitud frente a determinadas situaciones, el gracias de los padres de familia, y porqué no una mejor sociedad.

Tal vez por ser exigente me cuestiono día a día ¿Cómo lo pude haber hecho mejor? ¿Qué faltó? ….
Muchas veces nos quejamos de lo que no hacen los demás y no nos cuestionamos si siempre estamos dando el extra.

Tal vez no cambiemos al mundo pero si nuestro entorno, trabajando por el bien común.

Mi aventura de ser docente

Luego de la revisión de los foros de la semana 1 y de la realización del andamio cognitivo “lo que compartimos” llegan a mí algunas inquietudes.

En relación al malestar docente creo que en mí caso inicia como malestar del estudiante, cuando me veía mi misma impotente ante determinadas situaciones. Recuerdo en mis años de estudiante maestros sin vocación, muy poco comprometidos con su practica docente y menos aun con la sociedad y su patria, como estudiante gracias a otros maestros en toda la extensión de la palabra llegaba a hacer comparaciones y a citar las carencias o deficiencias de aquellos pseudorpofesores que tal vez por su plaza de trabajo se atreven a no educar.

Desgraciadamente en nuestro país las peticiones de los estudiantes no son escuchadas por quien puede tomar cartas en el asunto, todo se queda a nivel personal o institucional y no se le da el seguimiento y la importancia que se merecen.

Pensando en mi historia personal llegué a la docencia carente de todas las bases pedagógicas, pero con una convicción muy firme, no convertirme en pseudo profesora, no ser señalada por los estudiantes, no por el hecho social, sino por el deber moral que implica educar.

Claramente se abre el panorama al darle lectura a la aventura de ser maestro de Jose M. Esteve, donde se exponen los retos a los que se enfrenta el maestro como son:

1.- Elaborar la propia identidad profesional, es necesario la autocrítica para encontrar nuestro propio estilo docente e ir puliéndola día a día, cabe señalar que al inicio de mi vida como docente seguí los arquetipos de aquellos maestros que dejaron huella en mí.
2.- Dominar las técnicas básicas de la comunicación, usando las formas adecuadas de expresión y dominando los canales y códigos de comunicación.
3.- Buen manejo de grupo, no siendo el maestro lancasteriano “las letras con sangre entran”, sino ganándose el respeto y autoridad por sus acciones y ejemplo, recordemos que la palabra educa, pero el ejemplo arrastra.
4.- Contextualizar los contenidos de enseñanza.

Por supuesto que me enfrente a tales retos y lo sigo haciendo creo que de los errores u omisiones también se aprende y de manera significativa, y como dice mi abuela nadie experimenta en cabeza ajena, los inteligentes aprenden de sus errores, pero, los mas inteligentes aprenden de los errores de los demás.

Estoy segura que la motivación es pieza clave para el éxito de nuestro quehacer docente, recordando la lectura “No tiene sentido dar respuesta a quienes no se han planteado la pregunta”. Preocupémonos de cómo docentes plantearnos las preguntas día tras día, y ocupémonos de responderlas.