Yo estudié medicina general en la UABC en Tijuana, inicié en la docencia en Enero del año 2001, cuando una amiga me invita a trabajar en una escuela secundaria a dar clases de química orgánica porque la maestra titular se había enfermado y necesitaba una suplente. Un viernes me hace la propuesta y para el siguiente lunes ya estaba frente a grupo, no lo dudé ni un minuto, me animó a decir que sí, cuando recordé que en mi año de servicio social una de las actividades a realizar era dar pláticas de medicina preventiva a la comunidad y para estos fines usábamos las escuelas, desde el nivel preescolar hasta secundaria dirigidas a estudiantes y a padres de familia, era muy divertido preparar el material de apoyo para niños preescolares y muy gratificante observar los logros de la comunidad.
Ese fin de semana me la pasé leyendo e investigando sobre el tema. Debo admitir que me moría de miedo, me encontraba en otro contexto y sólo eran tres horas a la semana, así que tenía el tiempo suficiente para preparar las clases, material de apoyo y didáctico, que hasta lotería con símbolos químicos hice. Terminé el ciclo escolar y el próximo me ofrecieron dar clases de biología; aquí me sentía como pez en el agua porque dominaba más los temas, eso de la química la verdad no es lo mío.
Así paso el tiempo; entré la docencia y mi trabajo como médico general, en esta escuela asistí a varios cursos porque la mayoría de la planta de docentes no teníamos formación pedagógica y trataban de completar esa parte indispensable para cualquier docente, me di cuenta que me llenaba eso de ser “profesora” muchas personas me criticaban y cuestionaban sobre todo colegas y familiares, ya saben las típicas preguntas ¿Qué haces de maestra soportando adolescentes? ¿Tanto que estudiaste para esto?, etc.
En realidad sus comentarios no me lastimaban, pienso que ser profesor es una gran tarea, por lo cual, la espinita de prepararme para hacer mejor mi trabajo siempre se mantuvo en mí.
Ingresar a la educación media superior me permite trabajar con el universo de jóvenes en el plantel y contribuir en su educación. Recordando la definición de educación de Santo Tomas “Educar es elevar y promover a la prole al estado perfecto del hombre en cuanto a hombre”, tarea por derecho natural otorgada a los padres pero que le corresponde al maestro también, ¡que gran compromiso!
Los motivos de satisfacción que tengo son poder combinar mis dos pasiones: la salud y la educación, al ver las sonrisas de los jóvenes sanos, sus cambios positivos de actitud frente a determinadas situaciones, el gracias de los padres de familia, y porqué no una mejor sociedad.
Tal vez por ser exigente me cuestiono día a día ¿Cómo lo pude haber hecho mejor? ¿Qué faltó? ….
Muchas veces nos quejamos de lo que no hacen los demás y no nos cuestionamos si siempre estamos dando el extra.
Tal vez no cambiemos al mundo pero si nuestro entorno, trabajando por el bien común.
Ese fin de semana me la pasé leyendo e investigando sobre el tema. Debo admitir que me moría de miedo, me encontraba en otro contexto y sólo eran tres horas a la semana, así que tenía el tiempo suficiente para preparar las clases, material de apoyo y didáctico, que hasta lotería con símbolos químicos hice. Terminé el ciclo escolar y el próximo me ofrecieron dar clases de biología; aquí me sentía como pez en el agua porque dominaba más los temas, eso de la química la verdad no es lo mío.
Así paso el tiempo; entré la docencia y mi trabajo como médico general, en esta escuela asistí a varios cursos porque la mayoría de la planta de docentes no teníamos formación pedagógica y trataban de completar esa parte indispensable para cualquier docente, me di cuenta que me llenaba eso de ser “profesora” muchas personas me criticaban y cuestionaban sobre todo colegas y familiares, ya saben las típicas preguntas ¿Qué haces de maestra soportando adolescentes? ¿Tanto que estudiaste para esto?, etc.
En realidad sus comentarios no me lastimaban, pienso que ser profesor es una gran tarea, por lo cual, la espinita de prepararme para hacer mejor mi trabajo siempre se mantuvo en mí.
Ingresar a la educación media superior me permite trabajar con el universo de jóvenes en el plantel y contribuir en su educación. Recordando la definición de educación de Santo Tomas “Educar es elevar y promover a la prole al estado perfecto del hombre en cuanto a hombre”, tarea por derecho natural otorgada a los padres pero que le corresponde al maestro también, ¡que gran compromiso!
Los motivos de satisfacción que tengo son poder combinar mis dos pasiones: la salud y la educación, al ver las sonrisas de los jóvenes sanos, sus cambios positivos de actitud frente a determinadas situaciones, el gracias de los padres de familia, y porqué no una mejor sociedad.
Tal vez por ser exigente me cuestiono día a día ¿Cómo lo pude haber hecho mejor? ¿Qué faltó? ….
Muchas veces nos quejamos de lo que no hacen los demás y no nos cuestionamos si siempre estamos dando el extra.
Tal vez no cambiemos al mundo pero si nuestro entorno, trabajando por el bien común.

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